La enfermería en residencias: un pilar irrenunciable para la dignidad en la vejez
El modelo de atención en los centros residenciales para mayores en España se encuentra en una encrucijada determinante. El reciente informe del Consejo General de Enfermería (CGE) pone de manifiesto una realidad ineludible: las residencias han dejado de ser meros centros de alojamiento para convertirse en espacios donde conviven la cronicidad compleja y la dependencia severa. En este escenario, la figura de la enfermera no es un complemento, sino el eje vertebrador de una asistencia digna.
El documento técnico advierte que el perfil del residente actual ha cambiado drásticamente en la última década. Hoy, quienes ingresan en estos centros presentan múltiples patologías que requieren una vigilancia clínica constante y experta. La falta de profesionales suficientes no solo compromete la calidad del servicio, sino que pone en riesgo la seguridad de los pacientes más vulnerables.
“No podemos reducir la atención a los mayores a un modelo puramente social; la complejidad de sus patologías exige una presencia enfermera que garantice cuidados de salud expertos las 24 horas del día.”
Uno de los puntos más críticos que destaca el informe es la urgencia de establecer ratios mínimas obligatorias. La disparidad legislativa entre comunidades autónomas ha creado ciudadanos de «primera y segunda categoría» en función de donde residan. El CGE defiende que la seguridad del paciente no puede depender de presupuestos locales o de la gestión privada de los centros, sino de estándares profesionales unificados.
“La enfermera es la profesional que mejor garantiza la continuidad de los cuidados, la gestión de la medicación y la prevención de complicaciones que, de otro modo, derivarían en ingresos hospitalarios evitables.”
Además del déficit de personal, el sector sociosanitario enfrenta una crisis de retención de talento. Las condiciones laborales, a menudo inferiores a las del sistema público de salud, y la falta de reconocimiento de la especialidad de Enfermería Geriátrica, están provocando una fuga de profesionales. El informe es tajante: sin condiciones dignas para quienes cuidan, es imposible asegurar la calidad del cuidado.
“Es imperativo dignificar la labor de la enfermería geriátrica y reconocer su especialización; sin ellas, el sistema sociosanitario español se encamina hacia un colapso de cuidados en el sector más frágil de la población.”
En conclusión, el informe del Consejo General de Enfermería funciona como una llamada de socorro y, a la vez, como una hoja de ruta. Proteger la presencia de las enfermeras en las residencias no es solo una cuestión laboral o técnica, es un imperativo ético y social para garantizar que el envejecimiento en España sea sinónimo de salud y dignidad.
