El Colegio Oficial de Enfermería de Salamanca lamenta profundamente comunicar el fallecimiento de D. Luis Fraile Calle, acaecido en el día de ayer.
D. Luis Fraile Calle desempeñó un papel fundamental en la historia de nuestra corporación colegial, ejerciendo la presidencia del Colegio en dos etapas decisivas para la profesión: en 1978, año de la unificación colegial de las antiguas secciones de practicantes, matronas y enfermeras, y posteriormente en 1987. Asimismo, formó parte de la Junta de Gobierno como vicepresidente en 1998.
Luis Fraile perteneció a esa generación de profesionales que entendieron la Enfermería como una vocación de servicio y una responsabilidad colectiva. Su legado trasciende los cargos que ocupó: permanece en el recuerdo de quienes encontraron en él un compañero generoso, una persona de diálogo y un referente de compromiso con la profesión y con las personas.
A lo largo de su trayectoria profesional destacó por su firme compromiso con la Enfermería, la defensa de la profesión y el fortalecimiento de la organización colegial. Su dedicación, capacidad de diálogo y espíritu de servicio contribuyeron de manera significativa al desarrollo de la Enfermería salmantina y castellano-leonesa.
Incluso después de finalizar sus responsabilidades institucionales, mantuvo una estrecha vinculación con el Colegio, participando activamente en iniciativas relacionadas con la profesión, la investigación y la recuperación de la memoria histórica de la Enfermería.
Quienes compartieron camino con Luis Fraile recuerdan, por encima de cualquier responsabilidad institucional, a una persona de profundas convicciones y extraordinaria calidad humana. Su lealtad inquebrantable a la profesión y al Colegio le acompañó durante toda su vida, siempre dispuesto a colaborar allí donde pudiera ser útil. Hombre de diálogo sereno y espíritu conciliador, supo tender puentes y encontrar puntos de encuentro en momentos decisivos para la Enfermería. Generoso con su tiempo, con su experiencia y con quienes iniciaban su andadura profesional, ejerció un magisterio discreto que alentó a varias generaciones. Custodio de la memoria de la profesión y defensor de su dignidad científica y humana, dejó tras de sí una huella que no se mide únicamente por los cargos desempeñados, sino por el afecto, el respeto y la gratitud que sembró entre cuantos tuvieron el privilegio de conocerle.
En nombre de la Junta de Gobierno, de los colegiados y de todos los profesionales de la Enfermería de Salamanca, trasladamos nuestro más sentido pésame a sus familiares, amigos y compañeros.