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Nueva Guía de la práctica clínica para la Diabetes Tipo 1

Nueva Guía de Práctica Clínica para la Diabetes Tipo 1: Hacia una Gestión Integral y Tecnológica

El Sistema Nacional de Salud actualiza sus recomendaciones para mejorar el control glucémico y la calidad de vida de los pacientes.

La reciente actualización de la Guía de Práctica Clínica sobre la Diabetes Mellitus Tipo 1, impulsada por el Ministerio de Sanidad y coordinada por GuíaSalud, marca un antes y un después en el abordaje de esta patología en España. Este documento científico nace con el propósito de ofrecer a profesionales, pacientes y familiares una hoja de ruta clara, basada en la evidencia más actual, para optimizar el tratamiento y minimizar las complicaciones a largo plazo.

El papel central de la tecnología y la monitorización

Uno de los pilares fundamentales de esta edición es la apuesta decidida por la innovación. La guía reconoce que el uso de sistemas de monitorización continua de glucosa (MCG) y los sistemas híbridos de asa cerrada (comúnmente conocidos como «páncreas artificial») ya no son una opción secundaria, sino el estándar recomendado. Estas herramientas permiten un control mucho más preciso, reduciendo las hipoglucemias graves y aumentando el tiempo en rango (TIR), lo que impacta directamente en el bienestar diario del usuario.

Objetivos terapéuticos y prevención

En cuanto al control metabólico, el consenso clínico sitúa el objetivo de Hemoglobina Glicosilada (HbA1c) entre el 6,1% y el 6,9%. Este rango, más ambicioso que en décadas anteriores, busca reducir significativamente el riesgo de mortalidad y el desarrollo de retinopatías o nefropatías. Asimismo, se refuerza la importancia del cribado de enfermedades autoinmunes asociadas, como la celiaquía o las patologías tiroideas, que suelen coexistir con la DM1.

Educación Terapéutica: El factor humano

Más allá de la farmacología y los dispositivos, la guía subraya que la Educación Terapéutica en Diabetes (ETD) es la piedra angular del éxito. Se recomienda que esta formación sea estructurada, personalizada y mantenida en el tiempo, empoderando al paciente para que sea el gestor de su propia salud.

En definitiva, este documento no solo actualiza protocolos médicos, sino que busca garantizar la equidad en el acceso a los mejores tratamientos, asegurando que cada persona con diabetes reciba una atención de vanguardia adaptada a las necesidades del siglo XXI.

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